miércoles, 30 de enero de 2013

Pokémon


“Logré salir…”
El entrenador Pokémon había pasado la semana entera en esas cavernas. Se había comido todo lo que había y había mantenido a sus Pokémon tan saludables como pudo… dadas las circunstancias. Y todo lo que podía ver era blanco.
“Tengo qué seguir…”
El joven entrenador continuó con su duelo mental, tratando de regresar incluso si sabía que no podía.
El entrenador miró su cinturón, o al menos lo que podía ver a través del clima, y agarró una Poké Ball. La bola contenía a su Pidgeot, que podía volar para sacarlo de ahí. Pero él sabía que no podía.
“¡No puedo volar así!”
Podía sentir la nieve volviéndose más gruesa, y su visión tornándose más y más blanca.
Trató de continuar, pero no podía hacer más que andar en círculos cada pocos pasos.
“No puedo regresar.
No puedo escapar del destino…”
“No puedo retroceder nunca.”
Con eso, continuó subiendo, presionando contra la blancura cegadora. Subió las rocas congeladas que formaban los riscos, con sus manos… sus manos congeladas.
No había nadie ahí…
“¿Vine hasta aquí para nada?”
No.
Tengo qué seguir.
…
No hay escape.”
Mientras continuaba, encontró unas escaleras. Escaleras que eran viejas y habían sido dejadas sin mantenimiento desde hace mucho. El entrenador se detuvo antes de subir.
“Tengo frío…”
Las lágrimas comenzaban a salir de sus ojos, hacia su rostro… solo para convertirse en escarcha por el viento gélido.
Entonces, mientras subía los escalones, su pie se quedó pegado. Había estado congelado en el suelo por segundos. Intentó quitarse el zapato para poder seguir, pero no lo logró. Estaba congelado totalmente.
Jaló y jaló, tratando de liberarse…
Y lo logró.
*SNAP*
Estaba libre. Colapsó en el suelo y siguió arrastrándose, sus manos quemándose en el suelo congelado. Miró hacia atrás, al punto en que se atoró, tratando de reconocer algo en medio de todo ese color blanco…
Solo para ver que su pierna seguía ahí.
“Está tan frío…”
Débilmente, continuó subiendo por el camino, la blancura volviéndose más y más densa con cada segundo. Hasta que, todo se detuvo… había llegado a la cima. La blancura se fue y todo se volvió visible de nuevo.
Y ahí estaba él…
El verdadero campeón.
Él estaba tan blanco como el entrenador, ahora capaz de ver qué había ocurrido consigo mismo. El entrenador  vió a un ratón en el hombro del amo, sobrenaturalmente blanco como el amo mismo. El amo no dijo nada.
Con una mano semi -congelada, el entrenador alcanzó su cinturón. Tomó una Poké Ball y la abrió.
“Ve… Meg-meganium…”
Meganium salió de su Poké Ball, con un enfermizo color gris-azulado en su piel. Antes de que el entrenador pudiese siquiera ordenar algo, colapsó… muerto.
El amo no dijo nada, siguió mirando al entrenador.
El entrenador procedió a enviar a todos sus Pokémon restantes… todos con el mismo resultado.
Muertos.
Todos muertos.
Con todos sus compañeros muertos, e incluso parte de su propia cara cayéndose a pedazos, se acercó al amo, intentando pedirle ayuda.
El amo le sonrió débilmente y se alejó con su Pikachu, desvaneciéndose en la blancura.
El entrenador miró a todos lados, intentando encontrar a donde había ido…
Pero no había nadie ahí…
…
Aquél al que había estado buscando ya no estaba más.
Su espíritu condenado a engañar a los mejores para que lo buscaran…
Sólo para hallar un fantasma.
“Madre…
Hace tanto frío…
No puedo seguir…”
El entrenador se arrastró al borde de la montaña y miró hacia abajo. Miró atrás, a los cuerpos muertos de sus mejores amigos y miró hacia abajó, hacia el fondo.
“Ha acabado…”
Saltó con toda la fuerza que le quedaba, dejando el resto de su pierna en el borde.
La blancura regresó, y cayó tan densa como antes, esperando a su próxima víctima

Casa embrujada de queretaro

Es una casa abandonada que alrededor de esta casa se venden, se rentan y se rematan las casas, el motivo del porque nadie renta ni compra esas casas es porque se dice que hay una gran cantidad de actividad paranormal, un grupo de casa fantasmas acudió a la casa para ver que era lo que estaba ocurriendo, nos cuentan que al recorrer la casa sentían una extraña sensación yen una de las paredes habia sangre, al seguir recorriendo la casa vieron como una puerta se abría y cerraba y al mismo tiempo escucharon unas voces que fueron grabadas, cuando escucharon con detalle estas voces que decían “no mamá” Para saber que ocurría en ese lugar tuvieron que ir a la hemeroteca, se descubrió que en esa casa viva una mujer de 33 años que asesino a sus 3 hijos, y los que habitan ahí es el almas de los 3 niños que por obvias razones no pueden descansar en paz.

El Ucumar


Cuentan nuestros paisanos que el Ucumar es un hombre oso de gran tamaño con algunos rasgos humanos, dicen que es capaz de emitir un gemido tan fuerte y cortante que llega a la sangre y que también tiene la habilidad de imitar la voz humana, todos coinciden que esta extraña criatura tiene poderes mágicos se dice que habita en lo profundo de las cuevas ubicadas en valles alejados y que a pesar de su enorme tamaño sube con facilidad las praderas montañosas y trepa a los árboles en busca de frutos o huevos de pájaro para alimentarse, el “Ucumar” es un protector de los montes y montañas, cuando los cazadores escuchan una voz que los llama desde lo profundo de los montes evitan dirigirse hacia ahí pues saben que puede ser el que gusta de llamar a los desprevenidos para internarlos en la espesura y perderlos, también le gusta asustar a los caminantes solitarios solo por divertirse porque si bien es un protector de la naturaleza, el “Ucumar” es así mismo un gran asustador, sin embargo con los caminantes no se ensaña pero es distinto con los cazadores que lastiman sin razón a sus presas a ellos el Ucumar los espera en un rincón donde se les aparece súbitamente haciéndoles horribles rugidos, como tiene la habilidad de transformar sus gemidos en voz de un hombre, a veces imita la voz de un conocido de su victima llamándolo hacia lugares apartados, hasta que el confiado se pierda en la quebrada.

Creepy-pasta: El corazón del Asesino

El corazón del asesino 

Las estrellas brillaban en el cielo y la luna mostraba su pálida y más reluciente cara, no habría otra noche como esta. 
Las desoladas calles alumbradas por escasos faroles de luz no se dejaban ver por completo. Oscuros callejones ocultos en lugares poco visibles comunicaban algunas de estas vacías vías. 
Escondido tras uno de los muros de los cientos de lúgubres callejones estaba él, aguardando tal cual feroz depredador la aparición de su tan esperada presa.
Sonidos con eco se escuchaban próximos al callejón, a lo lejos pudo distinguir la casi imperceptible figura de un hombre, tambaleándose de lado a lado, tropezando con todo a su paso. Preparó su plateado revolver y tratando de hacer el menor ruido lo cargó, se asomó nuevamente y en efecto, aquel hombre ahogado en alcohol no había escuchado nada, de hecho sería muy difícil distinguir el ruido de su arma con aquel carnaval de tropezones.
Si algo nuca dejaba de hacer aquel despreciable hombre era matar a su presa antes de devorarla, es decir, los asesinaba primero y luego los despojaba de todas y cada una de sus pertenencias, aquella noche iluminada escasamente por el cielo estrellado y algunos faroles no sería la excepción.
Con su brillante revolver en la mano derecha, esperó pacientemente la llegada de su victima, a la que sin saberlo le esperaba una muerte inminente. Los segundos corrían y su corazón latía cada vez con más fuerza, se sentía emocionado cada vez que cometía un crimen como éste, en su cara podía notarse una macabra y enfermiza sonrisa.
El ruido se hacía cada vez más fuerte, la victima se encontraba mas cerca de su verdugo y por cada paso que daba se restaba tiempo de vida. El corazón de aquel asesino se aceleró a tal manera que creyó poder escucharlo.
Tropezones y palabras sin sentido llegaron a sus oídos, el próximo nombre en su lista de muertos estaba a sólo escasos metros de ser escrito.
Cuando aquel hombre completamente ebrio pasó junto a él, su corazón ya no podía latir más fuerte, la excitación no tenía igual, hacía muchos meses que no sentía emoción alguna. Se colocó detrás y caminando sigilosamente levantó su mano derecha, con suavidad y decisión le puso el revolver en la parte posterior del cráneo y sin que aquel hombre se percatara de lo mas mínimo haló aquel gatillo. Un estruendoso sonido invadió aquella solitaria calle y un destello fugaz de luz apenas pudo verse.
El hombre cayó al suelo como un gran saco de arroz, golpeó su agujereada cabeza contra el pavimento en un ruido seco y contundente, poco a poco pudo verse la sangre extendiéndose por aquella sucia y pestilente acera, hasta que llego al borde y se mezcló con la inmunda agua de la cuneta adyacente.
Sus manos se posaron rápidamente sobre aquel hombre ya sin vida, registró cada bolsillo a su alcance, sacó su billetera y extrajo de ella cada billete y cada centavo antes de arrojarla a la carretera; su corazón latía tan fuerte como antes, aún sentía gran felicidad y emoción.
Con cierta dificultad le dio la vuelta al cadáver que tenia frente a él, revisó los bolsillos delanteros del pantalón y una vez que extrajo lo poco que encontró, por simple rutina o morbosidad subió la mirada, merecía conocer el rostro de su presa, pero a diferencia de otras veces, sus ojos mostraron una expresión de asombro. Se acercó nuevamente y aparto con sus manos la aún fresca sangre del rostro de aquel ser ya sin vida y si su corazón antes parecía escucharse esta vez lo hacía de forma mas evidente.
Con expresión escalofriante y respiración acelerada subió el revolver hasta su sien, con pulso tembloroso haló nuevamente y por ultima vez aquel gatillo.
Otro ruido similar al de hacía unos minutos volvió a escucharse en aquella solitaria calle, de forma inmediata su cuerpo cayo al suelo haciéndole compañía al de su victima, no sin antes esparcir restos de cráneo y sesos por aquella acera ya bañada en sangre, a la que se le unió otra no tan distinta, eran no sólo del mismo tipo, sino que ambas procedían de un mismo linaje.
Dicen algunos que cuando cayo al suelo aquel despiadado hombre no cesó el sonido, sino algunos segundos después, cuando finalmente su corazón dejó de latir

No Te Olvidarás De Mi - Corto de terror

JUEGAS CONMIGO (cortometraje de terror)

Dolly -Cortometraje de terror-