sábado, 31 de enero de 2015

Bienvenidos al año 2015

Saludos a todos los seguidores de Mitos,leyendas y creepypastas,les agradezco la paciencia que tienen con nosotros ya que llevamos varios meses sin subir ningun post,pero aun hay muchisimos creepypastas para subir al blog y a la pagina de facebook,perdon por no hacer el especial de navidad estaba ocupado con el arbol de navidad y se me olvido hacer el especial,mis sinceras disculpas,ultimamente estoy demasiado ocupado pero voy a subir varios creepypastas por eso pido un poco de paciencia


ATTE:Un administrador de Mitos,leyendas y creepypastas

domingo, 16 de noviembre de 2014

Delincuencia

Hace como siete años me llegó este mail, que la verdad me dejó muy mal, puesto que las cosas con la inseguridad en el país empezaban a ponerse peor de lo que estaban antes, y la violencia no ha parado de crecer. En lo personal, al momento de leerlo lo creí por completo, porque vivo en México y he escuchado testimonios de personas cercanas que no se alejan mucho de esta historia. Cuando esto alcanzó grandes proporciones algunos medios locales realizaron supuestas investigaciones, descartando la veracidad de los hechos aquí descritos. Bueno, en su momento causó mucho revuelo y especulación, y al final la gente no supo si era cierto o no, porque ¿acaso los medios no podían estar también comprados o amenazados? ¿No tendrán los medios o estas mafias la capacidad de fabricar o desaparecer evidencia y testigos?

Dejo a su criterio el creerlo o no, pero lo que sí sé es que, si las cosas no sucedieron tal cual se describen aquí, sucesos como estos sí pasan todos los días y no sólo en mi país, sino que en muchas partes del mundo.

¿Por qué decidí publicarlo aquí? Porque para mí cumple con los puntos necesarios de un creepypasta, y bueno, no estaba publicado en esta página que pretende archivar los creepypastas más populares de la web. A continuación lo transcribo tal cual lo copié del mail.

ALERTA CIUDAD DE PUEBLA!!!

Por medio de este e-mail queremos contar a todos los poblanos lo que nos sucedió en la FAYUCA que esta junto a la CAPU (Central de Autobuses de Puebla).

El día 18 de febrero del 2006, Miguel Ángel Montes Peralta, Mariana González Blok (novia de Miguel Ángel) y (yo) Agustín Montero de la Fuente fuimos a la fayuca con la intención de comprar un Xbox 360, pues nos habían dicho que era posible que ahí lo encontráramos mas barato.

Llegamos al primer estacionamiento de la fayuca a las 10:30 am aproximadamente y estaba lleno por lo cual nos dispusimos a pasar al segundo que esta más atrás y en un segundo piso. Nos bajamos y regresamos por un acceso a la fayuca para buscar algún puesto donde comprar el videojuego.

Mientras buscábamos, un individuo se acerco a nosotros y pregunto que estábamos buscando, a lo que le contestamos que un xbox 360, e inmediatamente nos dijo síganme yo se donde se los dan “mas vara” o sea, mas barato.

Al llegar al puesto no vimos nada fuera de lo normal (solo muchos individuos con cara de delincuentes), pero eso es normal ahí. Nos mostraron el Xbox en cuestión y si nos dieron un descuento con respecto al precio que se puede encontrar en el Palacio de Hierro, Liverpool, etc. Y Miguel Ángel cerro el trato sacando su cartera y pagando en efectivo.

Nos dispusimos a regresar al auto por medio del acceso de escaleras que hay en la parte de atrás de la fayuca, cuando de pronto 6 individuos armados nos llevaron a punta de pistola, golpes y amenazas hasta una casa de esas de tres pisos que hay atrás de la fayuca. Cuando entramos vimos infinidad de contrabando y lo que parecía ser una narco tiendita pues tenían muchas bolsitas con polvo blanco y marihuana en lo que se dice cuetes (son como grandes cigarros pero de periódico).

Me pusieron en una habitación y me amarraron en una argolla empotrada al piso (lo que me hizo suponer que lo que estaba pasando ya había pasado antes), después cerraron la puerta y pude escuchar que agarraron a Miguel Ángel y le pidieron las llaves de su camioneta, después le pegaron hasta cansarse, y no escuche mas su voz como en un lapso de 6 horas, me preguntaba, ¿que habrían hecho con Mariana?. Eso solo lo supe después, pero quiero seguir contando los acontecimientos en el orden que sucedieron.

Pasó un lapso de tiempo enorme sin saber que sería de mi y de mis amigos, solo escuchaba que esporádicamente entraba y salía gente y no se distinguía bien que decían. Había una pequeña ventana por la que entraba luz, y veía con horror como poco a poco el haz de luz que entraba por ella se iba poniendo de color azuloso, indicador de que pronto iba a obscurecer.

Mientras la angustia se apoderaba de mi, escuche como entraba un grupo de personas, que cerraba la puerta de un azotea y subían unas escaleras que pasaban por arriba del cuartito donde estaba yo.

Empecé a oír los gritos de Mariana, que angustiada decía “no por favor no!” Mezclados con risas y golpes contra el piso y las paredes. Yo no podía creer lo que nos estaba pasando, no podía ser real.

Después de aproximadamente una hora de gritos ahogados de mi amiga y risas sordas de los delincuentes hubo un lapso como de 10 minutos de silencio, de pronto se escucho como bajaban las escaleras en tumulto aquellos individuos y se abría la puerta metálica de mi pequeña prisión, dos de los individuos me empezaron a golpear en el piso con una saña que jamás había visto hasta el punto que quede inconsciente. No se cuanto tiempo habré quedado desmallado, lo único que recuerdo es que abrí los ojos y vi a Miguel Ángel a mi lado, con la cara bañada en sangre y sin ojos, estaba semiconsciente y le decía “no te preocupes wey pronto se van a cansar y nos van a tirar por ahí y vamos a ir a nuestras casas” pero yo sabia que eso no iba a ser así, Miguel Ángel angustiado me preguntaba porque no podía ver nada y le decía que el cuarto no tenia ventanas y que no había luz, yo trataba de tranquilizarlo, el saber que no tenia ojos habría acabado con su moral en esos momentos.

Pasaron, lo que yo creo, como 10 horas y no pasaba nada, hasta que escuche el sonido de aquella puerta abrirse otra vez y el tumultuoso sonido de varias pisadas acercándose al cuartito donde nos tenían encerrados, se abrió de un golpe y un individuo moreno pintado de güero me recibió con una patada en la nariz, la cual me la destrozo por completo, me desamarro y después me esculco buscando mi cartera, cuando la abrió en sus manos vio mi tarjeta de debito bital y mis tarjetas de crédito de banamex y de banorte, me pidió los NIPs, los cuales se los di sin objetar, lo único que quería era salir de ahí. Después de que le dije los números secretos me amenazo diciendo que si lo estaba engañando iba a matar a Miguel Ángel y a Mariana, que sería mi culpa si los mataban.

Le dije que no estaba jugando que sabia que esto era en serio y que lo unico que quería es que ya se acabara esta situación. Me dio un zape con la mano abierta y lanzando una sonrisita burlona y añadiendo “mas te vale pendejin, mas te vale…”. Paso aproximadamente una hora cuando regresaron, fueron directamente a buscarme enojados, porque no había saldo en la tarjeta de Banamex, les dije que no era rico que apenas tenia saldo de $30 mil pesos entre las dos tarjetas. Me pegaron hasta quedar inconsciente nuevamente. Al parecer ya era la
madrugada cuando desperté se escuchaba que había una fiesta en el interior de la casa, se escuchaba cumbia a todo volumen y risas, me acerque a la puertita y vi por debajo del quicio de la puerta a mariana amarrada en una mesa de centro de sala, estaba desnuda y parecía que estaba fuera de si, con la mirada perdida en el techo.

Todos los hombres estaban desnudos con un vaso desechable en la mano y fumaban, de ven en vez se acercaban a ella para violarla, vi a uno de ellos satisfacer sus deseos torcidos con su cuerpo y lo que se dice vulgarmente “terminar en su cara” abriéndole la boca y depositando el semen en ella.

Después le daban unas cachetadas para que tragara. Me rompió el corazón ver la manera en que la trataron. Escuche pasos cerca de la puerta y me fui a mi rincón temiendo que me descubrieran espiando.

Después de unas 3 horas regrese la puerta y vi como esos individuos estaban teniendo sexo entre ellos, al parecer estaban muy ebrios y drogados, muchos de ellos estaban tirados en el piso tocándose o durmiendo. En ese momento me di cuenta que no iba a salir de ahí con vida y que me iban a violar como a Mariana. De pronto un individuo se acerco a la puerta, corrí al rincón y me hice el dormido, abrió y con un fuete me pego en la cara (por mas dolor que sentía me hice el inconsciente), después le pego a Miguel Ángel que estaba dormido, el despertó inmediatamente, al ver que se movía, el delincuente lo tomo de los pelos, lo llevo a la sala y lo violaron entre todos, yo no sabía que hacer, no deje de llorar hasta que me quede dormido.

En la mañana siguiente, me di cuenta de que no se escuchaba ruido y me acerque de nuevo a la puerta para ver que sucedía, solo habían 3 individuos dormidos, desnudos en el piso, Mariana y Miguel Angel no estaban, supuse que ya se los habían llevado por ahí y los habían matado, tratando de ver en todas direcciones, me acerque tanto a la puerta que esta se abrio, al parecer el individuo que se llevo a Miguel Ángel estaba tan drogado que olvido cerrar la puerta. Tarde como 15 minutos en decidirme cruzar esa puerta, tenia miedo de ser descubierto y sufrir un impensable castigo, pase lentamente esquivando a los delincuentes dormidos, percatándome de la sucia escena del crimen mas atroz que ni en películas ha sido descrito. La mesa de centro donde estaba Mariana estaba llena de sangre y excremento, había toda clase de manchas producto de la orgia, se me lleno en corazón de desolación, pensando que forma tan vil y estúpida de perder la vida.

Seguí caminando sigilosamente hasta llegar a la puerta, estaba abierta, no tenia llave y me sentí aliviado, la abrí rápidamente y salí corriendo, lo primero con lo que me tope fue con el mercadito que esta atrás de la fayuca en el que tiene el estacionamiento (donde nos habíamos estacionado) en la parte de arriba. Corrí hacia la derecha con rumbo a la fayuca, pase por la tienda Sony y me introduje al primer puesto que vi, ya en el interior de la fayuca, les dije que había que llamar a la policía. Eran un hombre y una mujer, se quedaron viendo entre ellos y se dijeron, “como se salió este wey”. Me di cuenta de que esto era más grande de lo que imaginaba. Salí corriendo hasta la calle y pare un taxi de la CAPU, le dije que me llevara pero al verme ensangrentado no me quiso subir, yo sabia que era cuestión de tiempo para que me agarraran de nuevo, así que me subí en un microbús y avance dos calles, me baje coarriendo y me interne en una colonia, al ver que no me seguían, llame a mi casa con 5 pesos que tenia guardados en la bolsita del jeans, les dije que no había tiempo para explicar, les dije la calle, en la cual había un baldío y que ahí los esperaba. Pasado un rato, llegaron mi papa y mi mama por mí.

Les conté brevemente lo sucedido y fuimos directamente al MP del Blvd. Norte. Ahí, se tardaron en tomar mi declaración 3 hrs y 4 mas en que la rindiera, como no llevaba la credencial del IFE (que se había quedado el delincuente con mi cartera y tarjetas) hubo que hacer un oficio de testigos que avalaran mi personalidad. Les dije que los podía llevar en ese instante al lugar de los hechos, y me dijeron que había que seguir el orden de la averiguación, le hablamos a mi tío que es abogado y nos dijo que había que darle dinero a los judiciales para que se tomaran la molestia de ir en ese instante, así lo hicimos, pero nos dijeron que no podían que tenían diligencias que hacer en esos momentos. Nos sentimos con las manos atadas.

Posteriormente, al otro día, fuimos con el abogado amigo de mi tío a ver como iba lo de la averiguación previa pero al parecer se había extraviado el expediente. El abogado me dijo que esto es más grande de lo que nos podemos imagina.

Levantamos otra declaración y al paso de una semana esta se volvió a extraviar.

En ese lapso de una semana aparecieron los cuerpos de mis amigos, a Mariana la habían violado tantas veces que tenia desgarrados los músculos de la vagina, le habían cortado los pezones (trofeos de los narco satánicos) y también le habían sacado los ojos, murió desangrada por las lesiones de la violación. A Miguel Ángel lo habían violado de igual manera, los músculos del recto estaban desgarrados, solo que el murió por asfixia, se cree que fue provocada por uno de los delincuentes que lo violaba con el fin de hacer mas placentero el orgasmo. El forense descubrió que varias horas después de muerto lo habían picado 156 veces con un desarmador, quizás con el fin de encubrir la muerte.

Hasta hoy 5 de junio del 2006, nadie ha ido a investigar esa casa, ni todo lo sucedido en la fayuca, al parecer son bandas bien organizadas, amafiadas con la policía estatal y con los judiciales.

Desgraciadamente así es nuestro país, no hay solución y nunca la habrá. Lo único que les pido es que sean conscientes a donde se van a meter, que esos lugares son muy peligrosos y que la mayoría que trabaja o se mueve en esos ambientes son delincuentes ex convictos y reincidentes. Sean conscientes que esos lugares no son Disneylandia, que la porquería de la sociedad se mueve en esos medios.

Nota: ¿Saben por que nos eligieron? Primero porque pensaron que teníamos dinero, mucho antes de que Miguel Ángel sacara el dinero para comprar el Xbox, nos eligieron desde el estacionamiento. La camioneta en la que íbamos es una Ford Explorer 2000, ni siquiera es un carro de lujo, ya es un carro algo viejo, pero en su mentalidad pensaron que teníamos dinero, otra de las cosas por las que nos eligieron es porque salimos de los estándares del mexicano promedio, los tres éramos de tez blanca y Mariana era rubia.

¿Saben cuanto se ahorro Miguel Ángel por comprar su Xbox ahí? 450 pesos.

A la siguiente semana bajaron el precio del Xbox en Sears, podría haberle salido igual.

Mi recomendación, compren donde quieran pero fíjense que sea un lugar seguro, una empresa establecida, ¿nunca se han puesto a pensar porque en la fayuca se permite la piratería a tan gran escala?

Es porque ni la policía se atreve, no quiere, no le conviene entrar ahí.

Si les ha pasado algo en la fayuca u otro mercado sigan esta cadena alimentándola con sus experiencias. LO QUE LE HICIERON A MIS AMIGOS Y A MI, NO TIENE NOMBRE, Y NO DEBE QUEDARSE EN LA IMPUNIDAD.

(Reenvíen este mail para que cosas como estas no sigan sucediendo, el próximo podrías ser tu o un ser querido)

ATTE:
AGUSTIN MONTERO DE LA FUENTE
LIC. AGUSTIN MONTERO ROCHA
SRA. FERNANDA DE LA FUENTE DE MONTERO
LILIANA MONTERO DE LA FUENTE

MIGUEL ANGEL MONTES PERALTA (QED)
DR. MIGUEL ANGEL MONTES PRIETO
SRA. ADORACION PERALTA DE PRIETO
AURORA JIMENA MONTES PERALTA
DANIEL MONTES PERALTA

MARIANA GONZALEZ BLOK (QED)
C.P. IGNACIO GONZALEZ MARTINEZ
C.P. LUCIA BLOK DE GONZALEZ
ADRIANA GONZALEZ BLOK

martes, 28 de octubre de 2014

CeaseToExist.mp3

Sé que es difícil creer en algo cuando no se tienen pruebas, sobre todo si se trata de un asunto en el que los hechos parecen fragmentos de una historia de terror. Sin embargo, debo compartir esto con el mundo; todos deben conocer los peligros que acechan a los cibernautas curiosos y ávidos de nuevas experiencias, todos deben saber las consecuencias de tomar una decisión sin reflexionarla. Hago esto con la finalidad de prevenirlos.

Soy una personas cuya vida ha estado plagada de vicios. Siendo relativamente joven, puedo jactarme de haber probado casi todo, desde alcohol y drogas hasta extrañas prácticas sexuales y experiencias «extracorporales». Pero llega un momento en el que termina el encanto, la novedad de lo desconocido, y por tanto pierde su efecto. Arribar a la cumbre del vicio y darte cuenta de que, aun mezclando sustancias, no existe más que una efímera sensación cuya experimentación se vuelve una aburrida rutina, es lo más decepcionante del mundo. Ahora creo que es mejor quedarse en los límites de lo conocido y no ahondar en cosas que podrían destruir la mente.

Hace dos o tres años, no recuerdo, comencé con los sonidos binaurales. Primero probé lo básico como el I-Doser, después busqué otros que me brindaran experiencias más «fuertes». Fue así como encontré diversos tipos de frecuencias en la web normal y la profunda, todos con una extensa gama de sensaciones las cuales no tardé en agotar. En sólo unos meses había experimentado en su totalidad las sensaciones que esos audios ofrecían.

Hace unas semanas que revisaba mi correo electrónico, encontré en la bandeja de entrada un mensaje de un tal «James Webber» con el asunto «Nueva dosis que debes escuchar». Creyendo que se trataba de spam, eliminé el mensaje sin verificar su contenido. Repentinamente, ese sujeto «James» me envió un mensaje instantáneo (lo cual me sorprendió, pues no lo tenía como contacto) preguntándome si no tenía curiosidad de probar aquella dosis. En otra ocasión hubiera bloqueado a aquel individuo e ignorado su oferta, pero encontré divertido su intento por venderme algo que no era novedad para mí. Le respondí cuestionándolo acerca de «lo nuevo» del audio, y mencioné que ya había escuchado todo tipo de frecuencias. «No como esto», repuso. Al momento, envió un link que dirigía a un servidor ruso de almacenamientos de archivos: «Te ofrezco una dosis gratis para que lo compruebes».

Pensé en terminar con el asunto. Lo más probable era que el archivo fuera un virus y aquel sujeto alguien que buscaba perjudicarme. Pero, como si hubiera leído mis pensamientos, envió otro mensaje, «Puedes confiar en que todo estará bien. Pertenezco a un colectivo que apenas está comenzando y necesitamos apoyo para seguir. Si no te gusta, no volveremos a molestarte». Dudando y con cautela, hice clic. El archivo para descargar estaba comprimido en formato RAR y su nombre era muy extraño, tenía más de veinte letras y números que parecían haber sido elegidos al azar. O quizás no. Terminó de descargarse en menos de un minuto y lo abrí para comprobar que no corriera peligro. En el archivo comprimido había una carpeta de nombre semejante al anterior, y dentro, un audio titulado «CeaseToExist.mp3» con un .txt que decía «Instrucciones». Descomprimí ambos archivos y leí las instrucciones. Al escucharlo, tenía que estar acostado bocabajo con los ojos vendados, el audio a tope, usar audífonos. Aunque la última indicación me llamó especialmente la atención: «Concentrarse en el audio hasta llegar al borde del sueño. Cuando esté a punto de dormir, cambiar su posición a boca arriba». La nota terminaba ahí. Sin más, decidí hacerlo… No tenía realmente nada que perder. Coloqué la pista en el reproductor e hice todo lo que indicaba la nota. Sin ver su duración, presioné play.

En un inicio la pieza no presentaba nada fuera de lo común; abría con un ruido parecido a la estática de un televisor, típico en la mayoría de los audios de este tipo. Luego de unos momentos, el ruido comenzó a disminuir mientras un débil tañido de campanas se apreciaba al fondo. Aquel sonido aumentó gradualmente, y fue alentándose hasta que se convirtió en una sencilla melodía. Distinguí algunos repiques más graves que otros, y prestando más atención me di cuenta de que eran tres notas musicales, do, re, fa, do, re, fa… Ese simple arreglo parecía un trozo de una melodía de cuna, tan agradable que me abstraje en aquellas y dejé de escuchar el molesto ruido del fondo. Los armoniosos acordes provocaron que comenzara a dormitar y estaba por abandonar mi estado de conciencia cuando el recuerdo de las indicaciones me cruzó la mente como un rayo: tenía que cambiar mi posición. Con pesadez, giré lentamente mi cuerpo, desde el torso hasta los pies, de modo que mi cara quedó frente al cielo. Los sonidos continuaban deleitando mi oído, mi respiración era cada vez más pesada y mi corazón latía con igual lentitud; me encontraba relajado como nunca en mi vida. Después de unos segundos comencé a sentir cómo se iba elevando mi cuerpo. Sentí que flotaba en el espacio… un efecto similar produce la dosis Zero Gravity, pero no en la magnitud en que yo percibí aquella levitación. Dejé que las ondas sonoras continuaran haciendo su trabajo sobre mi cerebro mientras los tañidos comenzaban a perder intensidad. Mi respiración apenas era perceptible, mis terminaciones nerviosas disfrutaban de una suavidad incomparable, parecía que mi cuerpo reposaba en una nube tan tersa como ninguna otra. Mis labios se movieron para formar una sonrisa en señal de alegría por tan apacible ambiente. No quería que todo terminara abruptamente, volver a enfrentarme a una vida tan insulsa y carente de sentido… no quería cambiar el Edén por la abyecta Tierra que no tenía nada más para ofrecerme que decepciones y tristeza. Intenté abrir mis ojos, pero fui incapaz de hacerlo —me encontraba tan extremadamente sosegado que, de no haber sido por aquel débil y mecánico golpeteo que se escuchaba en mi pecho, hubiera asegurado que estaba muerto—. Al igual que mis párpados, el resto de mis miembros continuaban sumergidos en el trance, inertes por voluntad propia, inconexos con mi mente y pensamientos. Aspiré profundamente y, mientras exhalaba el poco aire que hizo su camino a mis pulmones, mis piernas comenzaron a tener pequeños episodios de espasmos musculares. De igual manera los músculos de mis brazos se contrajeron involuntariamente a la vez que la temperatura de mi cuerpo empezó a elevarse; al parecer no todo se trataba de armonía y felicidad. Mi frecuencia cardíaca se aceleraba gradualmente, el zumbido se acrecentaba a cada centímetro que descendía. Al cabo de unos momentos se volvió insoportable para mis tímpanos, tan intenso que aún no entiendo por qué éstos no reventaron al percibirlo. Intenté mover mis miembros: no podía siquiera abrir los párpados. Mi cuerpo se encontraba tenso, inerte, totalmente rígido y con un dolor agudo, sobre todo en las muñecas y tobillos, un malestar parecido al que experimenta una persona que padece artritis.

Quería gritar, pero mis labios no respondían a la orden de mi cerebro ni mi garganta producía sonido alguno, como si mis cuerdas bucales hubieran sido arrancadas de su lugar. Me estaba ahogando por la opresión incesante sobre mis pulmones, me estaba literalmente evaporado debido al infernal calor que abrasaba mi piel, mi corazón latía con tal ímpetu que las palpitaciones parecían auténticos puñetazos, como si mi órgano hubiera intentado quebrar el esternón y las costillas para huir del pandemónium en que se había transformado mi cuerpo. Una lágrima se escapó de uno de mis ojos y resbaló lentamente por mi rostro —mi piel ardía intensamente por donde había pasado, como si hubieran vertido una gota de ácido sobre mi cara—. La presión se extendió por todo mi cuerpo, ahincando en mi cabeza, pues mis párpados comenzaban a abrirse debido a que mis globos oculares estaban a punto de salirse de su órbita.

No podía soportar más, había traspasado los límites de la resistencia humana, había cruzado los extremos del sufrimiento, llegado a un punto en el que no sabía si continuaba vivo o me encontraba agonizando en los confines del Infierno. Lo último que escuché, fue el intento de mis pulmones por introducir aire fresco, esforzándose desesperadamente por conseguir un poco de sustento.

Exploté. O al menos, eso creí cuando recobré conciencia de mi ser. Afortunadamente, todo había cesado. La presión, el ardor, el dolor… todo lo que me había atormentado, se había ido. Sí, todo había desaparecido, inclusive mi cuerpo; no sentía mis piernas ni mis brazos, tampoco mis oídos y ojos. No escuchaba mi respiración ni los latidos de mi corazón, en realidad, no sabía si estaba escuchando, viendo, tocando, oliendo, saboreando o haciendo todo eso al mismo tiempo. Es casi imposible describir lo que pasé… lo que pasé ahí, es muy difícil comprender, incluso para mí, cómo yo era absolutamente nada en el infinito vacío… Como si hubieran encerrado a mi mente en una región sin límites ni extensión. Al principio, lo único que, podría decirse, “percibía” eran unas figuras amorfas las cuales seguían a mis pensamientos. Me concentré en una de ellas, era una especie de círculo deformado. Era gris, un gris tan opaco que no soportaba, así que lo imaginé verde. Y verde fue. Las otras figuras aparecían y desaparecían, dependiendo de la atención que les brindaba. Todo lo que existía y estaba era directamente proporcional a la medida en que yo lo creía; podía creer en un círculo rectangular y ante mí surgía la figura impensable e ilógica, en una gama de colores inconcebibles para la imaginación humana. Tuve más de cinco sentidos, inventé sentidos para percibir mis propias creaciones. Hice todo en un momento, el último momento que recuerdo, pues lo que siguió a ese lapso fue tan extraño que mi mente colapsó en medio de la confusión. En ese fragmento, creí haber conocido la esencia de Dios… Lo que prosiguió a este episodio quedará encerrado en mi memoria hasta el día de mi muerte. Me tomó algo de tiempo y mucho esfuerzo rememorar cómo había vuelto del caos. Recuerdo vagamente el sonido de un golpe, como si algo pesado hubiera caído al suelo, lo cual atrajo mi atención en ese instante. Estaba recobrando consciencia de mis sentidos, recuperando la lucidez que había extraviado. Escuché entonces otro sonido similar al anterior y de la misma manera sobrevinieron más, como si alguien hubiera golpeado un tambor repetidas veces para ayudarme a salir de la locura. El golpeteo fue acelerando de manera paulatina hasta formar una especie de ritmo. Mientras aquella salvación auxiliaba a mis sentidos para encontrar algo de coherencia, un intenso resplandor surgido de la nada irrumpió en el escenario, lacerando mi vista y aclarando mi mente. La luminiscencia aumentó al grado que, instintivamente, los bordes de mis labios se separaron para proferir un grito desde el fondo de mi garganta, debido al ardor que me provoca. Mis ojos comenzaron a distinguir una forma borrosa de color negro, que poco a poco fue transformándose en un objeto concreto: una lámpara de techo. Al momento de reconocer aquella figura mi garganta cesó de gritar y aspiré una bocanada de aire, con tanta desesperación, que parecía haber sido la primera vez que respiraba. Me incorporé violentamente; mi corazón, que me había salvado de la locura, latía con frecuencia excesiva, mi cuerpo estaba empapado en sudor y temblaba incontrolablemente. Cerré mis párpados e intenté regular mi frecuencia cardiaca y respiratoria. Después de unos momentos logré apaciguar un poco a mi corazón y pulmones, abrí los ojos y pude discernir mucho mejor los objetos y colores. Con lentitud, bajé mis pies e intenté pararme pero mis lánguidas piernas fueron incapaces de sostener el resto del cuerpo. Caí de bruces y con mucho dolor me arrastré hasta el baño, y apoyándome en el lavamanos, logré ponerme de pie y me recargué en él para evitar otra caída. Aún estaba temblando y jadeando, tuvieron que pasar varios minutos antes de que pudiera ejercer control sobre mis movimientos y horas para recuperar la calma en totalidad. Cuando recobré fuerza, elevé mi vista al espejo y observé detenidamente mi rostro: en mis facciones aún estaba dibujado un gesto de estupor y desconcierto, mi piel estaba pálida, gruesas gotas de sudor corrían por mis pómulos y frente, las pupilas de mis ojos se encontraban dilatadas. En ese momento supe que nunca volvería a ser el mismo de antes, jamás podría vivir en tranquilidad ni tener un momento de paz por lo que me restara de vida. Estuve contemplando mi cara por un tiempo, hasta que mi cuerpo dejó de tambalearse. Me enjuagué el rostro, salí del baño un poco aturdido y fui directamente a la habitación. Mi laptop, la única testigo de la horrible vivencia que acababa de pasar, se encontraba hibernando.

Dormí poco esa noche, no podía conservar la calma, ni siquiera en mis sueños. Lo primero que hice la mañana siguiente fue abrir la laptop. Verifiqué la duración de la pista en el reproductor de multimedia y gran sorpresa me llevé cuando noté que, lo que me había parecido una eternidad, no duraba más de cinco minutos. Cerré la aplicación y eliminé el archivo de audio. El navegador también se encontraba abierto, maximicé la aplicación y estuve a punto de cerrarla cuando vi una notificación de un mensaje instantáneo de la persona que me había proporcionado el audio, preguntando si había disfrutado la experiencia y si estaba dispuesto a probar la versión completa. Me sorprendí al ver tal invitación; respondí que no estaba interesado, que tenía suficiente para toda una vida con lo que había experimentado. Sin embargo, él continuo insistiendo, por lo que yo, enojado, le escribí: “¡No compraré su maldita mierda!”, a lo que repuso: “No queremos venderte nada. Lo que nos interesa es analizar los efectos, estudiarlos. Si aceptas nuestra invitación, te haremos algunas pruebas inocuas como, por ejemplo, resonancias magnéticas, y a cambio tú podrás experimentar toda una galería de sensaciones y estados que ni siquiera imaginas…”. Tal respuesta me hizo enfadar más, pensé que todo eso era o una muy bien elaborada estrategia de mercadotecnia o un simple troll que estaba jugando conmigo. Decidí continuar la conversación, pues era demasiado orgulloso para permitir que “alguien” me humillara de esa manera. Como respuesta a su oferta, respondí: “¿Me creen estúpido, o qué? Ya dejé en claro que no me interesa en absoluto nada que tenga que ver con esa porquería. Si lo que quieren es vender la maldita cosa, busquen a otro que crea en sus pendejadas”. De lo único que me arrepiento en la vida, es no haber cerrado la ventana en ese momento; sabía que tenía que hacerlo, era en vano discutir con un imbécil que sólo escribía estupideces. No obstante, la curiosidad me incitó a ver su respuesta, mi maldita curiosidad momentánea provocó lo que hasta el día de hoy me causa recurrentes pesadillas. La contestación que recibí por parte del sujeto, me dejó tan atónito, que fui incapaz de responder al momento:

“Te conocemos Joel. Sabemos en donde vives, en donde trabajas, tus hábitos, tu historial médico y antecedentes penales. Sabemos de tus adicciones pasadas, los problemas legales que has tenido por el consumo de drogas, la asombrosa capacidad de tu cuerpo para asimilar las sustancias y no mermarse con el tiempo. Te hemos estado observando; conocemos tu inquietud por intentar algo nuevo, la urgencia que tienes por experimentar sensaciones desconocidas, intensas. Tú eres el individuo que necesitamos, tú puedes ayudarnos a dar un paso significativo en la ciencia. Acepta el trato Joel, no te arrepentirás”… Quedé pasmado por unos instantes y cuando reaccioné, no sabía qué escribir. De alguna manera, quien estaba detrás de la pantalla conocía detalles de mi vida que no había revelado ni a mis amigos más cercanos. Estaba metido en un problema serio, muy serio. Lo único que se me ocurrió fue preguntar quiénes eran. “Nosotros no importamos. Lo trascendental es tu respuesta. En treinta minutos tocarán a tu puerta unas personas y te preguntarán si aceptas o no. Si respondes afirmativamente, te llevarán en una camioneta hasta un apartamento y te darán instrucciones”. Al instante, inquirí con un poco de temor: “¿…y si declino la invitación?”. “No volveremos a contactarte, a menos que sea necesario. Pero deberás tener mucho cuidado con lo que hagas de ahora en adelante, cualquier acción estúpida acarreará una consecuencia. No te arriesgues de esa manera, te conviene aceptar la oferta”.

Envié otro mensaje instantáneo, pero la cuenta aparecía como “desconectada”. Nunca recibí otro mensaje. Me senté en un sillón, con mi cabeza reclinada sobre mis manos. Analicé la situación sin encontrar solución; pensé en llamar a la policía y denunciar el acto, pero lo descarté. Era posible que aquellos sujetos tomaran medidas contra mi intento. Tenía miedo de llamar a alguien para contarle los sucesos, no quería que nadie más estuviera involucrado en el asunto ni mucho menos que, por mi culpa, sufriera algún daño. Todo esto rondaba mis pensamientos hasta que un golpeteo en la puerta principal me interrumpió. Fui a la ventana e intenté ver quiénes llamaban a la puerta: había una camioneta negra con vidrios polarizados estacionada frente al jardín, pero ningún pasajero a bordo. Volteé a la derecha y vi a dos hombres vestidos de negro aguardando a que abriera. Con temor, fui hasta la puerta y la abrí lentamente. Efectivamente, había dos sujetos altos y corpulentos, pero además una mujer de mediana estatura entre ellos. Todos llevaban gafas oscuras y vestidura negra. Pregunté con voz entrecortada qué era lo que deseaban, a lo cual la mujer repuso, simplemente: “Sí o no”. Quedé por un instante en shock, no entendía por qué no me llevaban a la fuerza en lugar de preguntarme si deseaba formar parte de aquello. Entonces supe que, para que el asunto funcionara, debía ser por voluntad propia; sin embargo, lo último que deseaba era volver a pasar por todo ese infierno, mucho menos uno con mayor duración, por lo que respondí con firmeza: “No”. Al momento, la mujer y el hombre a su derecha dieron media vuelta y, sin decir palabra, regresaron a la camioneta. El otro individuo me sostuvo con firmeza del cuello, casi asfixiándome y me susurró al oído: “Jamás tuviste una conversación en la que te ofrecieron la prueba, ni tampoco la conoces. Tú no sabes nada de nosotros, ni siquiera existimos. Cualquier acción que pretendas en contra de nosotros es inútil, cualquier intención por informar o probar tu historia será frustrada y traerá una consecuencia. Sabemos todo de ti y podemos hacer lo que nos plazca. Además, existen algunas sustancias que, para funcionar en el sistema de una persona, no se requiere de su voluntad… Quedas advertido”. Me soltó y siguió el mismo camino que sus compañeros. Estaba de rodillas en la puerta, recuperándome de aquel casi estrangulamiento, mientras veía desaparecer a la camioneta en los límites de la calle.

Desde entonces, he pasado días y noches sin una pizca de tranquilidad; casi no duermo debido a las pesadillas que atacan a mi subconsciente a cada momento. He perdido el apetito, me he aislado completamente del mundo por temor a que esos bastardos lastimen a quienes conozco. Los medicamentos son infructuosos; el daño ocasionado a mi mente es incurable e irreversible. Algo se quebró ahí adentro, algo que ninguna terapia, ningún remedio ni médico podrá arreglar. Ir a la policía sería igual de vano que ir con un psiquiatra. He perdido mi salud, mi trabajo, mis amigos, mi vida… he perdido todo por un maldito lapso de cinco minutos, por una decisión mal tomada. Cuando revisé la papelera de reciclaje, encontré el archivo MP3 intacto —la nota, por el otro lado, había desaparecido, como si alguien hubiera hackeado mi laptop—. Supongo que lo dejaron para que recordara mi desgracia, para que supiera que ya no había lugar en el mundo para mí si no era con ellos.

Me observan a cada momento, saben a dónde voy y lo que hago. Incluso siento que, en cierta manera, controlan mis acciones. Aun escondido aquí, saben que estoy escribiendo esto, pero, ¿por qué lo permiten, si es un hecho que voy a hacer todo lo posible para que esto salga a la luz?… Quizá, al estar internet lleno de historias extraordinarias y sobrenaturales, piensan que ésta pasará a ser otra narración falsa, una leyenda sin bases para comprobar su veracidad, una historia más. O tal vez ellos buscan que la historia se difunda, que recorra cada sitio en internet y se popularice, así podrán conseguir personas que estén dispuestas a entregar su cerebro para quien sabe qué fines. Oh Dios, ¿qué he hecho? Cuando lean mi experiencia, la gente creerá que lo que experimenté fue algo divertido, cuando en realidad fue todo lo contrario. ¡Ellos lo saben! Saben que, sobre todo los jóvenes, se sentirán atraídos por las sensaciones que describí, saben que no podrán resistirse a probar algo que les causará efectos mucho más intensos que las drogas convencionales. ¡Ellos tenían planeado que yo escribiera esto! Ya no me queda suficiente tiempo para corregir el daño, lo único que puedo hacer es advertirles: NUNCA descarguen de internet CeasetoExist.mp3, ni en ningún otro formato, aunque creo que será algo difícil encontrarlo. NUNCA prueben dosis de dudosa procedencia, pero más que nada, JAMAS acept

(El texto de bloc de notas termina aquí).

NOTA: el anterior texto me fue facilitado por una persona allegada a mí, cuya identidad no puedo revelar por cuestiones de seguridad. Este individuo asevera ser pariente del protagonista de la historia, quien vive en Estados Unidos y le mandó por correo electrónico su experiencia (originalmente escrita en inglés) junto con un archivo de audio que aparentemente, es la pieza que se menciona en la historia. Yo no traduje la historia, ya que quien me la envió se había encargado de hacerlo, sino que corregí algunas cuestiones ortográficas, gramaticales, de sintaxis y modifiqué algunas palabras para hacer más apacible la lectura.

No poseo el texto original ni la pieza de audio, no sé si es un Hoax (aunque lo dudo, puesto a que conozco personalmente a este sujeto) y desconozco si el audio original se encuentra en algún sitio. Tampoco he podido contactar a quien me pasó el texto, así que no sé si la historia (en inglés) fue compartida en otros sitios ni tampoco si el archivo de audio esté disponible para descargar en algún servidor.

jueves, 23 de octubre de 2014

La solución a los olvidos

Es de humanos perder cosas, hasta incluso momentos ,esto está íntimamente relacionado. Si olvidas el momento en el cuál guardaste algo, no recuerdas dónde lo has puesto . Esto de olvidar en su mayoría de veces se debe a lo distraído que te encontrabas en aquel momento ,volviendo ese instante más propenso a ser olvidado.

Pero explicando la razón de mi olvido, no encontraré lo que busco. A mí me suele pasar, la mayoría de veces desisto y doy por vencida mi búsqueda.

Sin embargo, últimamente he notado algo curioso.

Citaré la última vez que fue dónde este suceso, por así llamarle, se volvió más evidente:

Tenía que justificar mi tardanza en el colegio, pues aquella vez había acudido al hospital para unos exámenes de rutina los cuales se realizan en las mañanas, hora en la que debo estar en el colegio. Terminaba el bimestre y seguía sin encontrar el papel donde el médico explicaba la razón de mi tardanza, mejor dicho era una constancia de haber estado allí. Pero, como ya lo mencioné no lo encontraba. Cierto día, decidí buscarlo por enésima vez pero igual que las veces anteriores, ni rastro.

Mi mamá había salido, y la noche desplazó el ardiente sol que me derretía por las tardes, fue muy repentino. Toda la casa se hallaba oscura, solo mi cuarto estaba alumbrado y el mundo parecía paralizado. Un gran silencio se creó en el cuál pude obligarme a rememorar el momento en el cual guarde ese papel. Arrodillada en el piso observando la oscuridad del exterior de mi cuarto, dije por manía propia:

– Por favor, dime ¿dónde está?¿dónde se encuentra?****************, tú lo sabes **************** bueno tú también lo sabes , tú ves lo que yo veo,**********************, tú sabes lo que yo no sé,********************* me ayudes.

De pronto no sé si habrá sido una mala pasada de mi mente, o un engaño de mis sentidos, o simplemente mi desesperación. Pero vi una sombra pasar corriendo por la tenue luz que llegaba al pasadizo. Inmediatamente, no sé si llamarle reacción, mi cabeza giró al librero, mirando fugazmente mi libro de teclado y regresando la mirada al estímulo de tal reacción pero ya no había nada de que extrañarse. Cualquiera suele seguir a la sombra, pero inexplicablemente saqué mi libro de teclado y sin pensarlo dos veces lo abrí y allí se encontraba.

Sabía que era inútil perseguir una sombra, después de tal tiempo pasado, pero igual seguí su recorrido y como lo esperas no encontré nada inusual.

No sé si fue mi imaginación pero recordando, noto que no ha sido la primera vez. Capaz te pueda servir a ti , no es necesario estar a oscuras, ni solo, sólo usa tu voz interior. Alguien te contestará o algo.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Canal de YouTube

Creamos un nuevo canal en Youtube se llama igual que todas las paginas o casi todas "Mitos,leyendas y creepypastas",el canal sera narrado con el programa "loquendo" ya que el administrador no es muy hábil narrando xD, los vídeos serán subidos en algunos semanas mas pueden enviarme sus creepypastas en la pagina de facebook 
¡ACÁ LOS LINKS!

domingo, 12 de octubre de 2014

Descargar Dream Fallen

Un juego que hace unos meses estaba muy de moda en YouTube youtubers como Xodaaa o JuegaGerman jugaron en su momento y un juego bastante bueno el link de descarga funciona aunque no es mio , lo subio un usuario llamado WingGamesDroid que su canal estara abajo
Descargue aqui
Video
Canal del tutorial

Imaginación activa

Cuando yo era un niño, tenía una imaginación muy activa. Me gustaría crear escenarios en mi cabeza, pensar en personajes en el acto, y hacer una historia para mi hermana más joven antes de que se quedara dormida … Sólo presumía que tenía talento para ello. Mis padres sonrieron cuando empecé con mi talento para las piezas creativas de trabajo que me traje a casa desde la escuela. Pinturas, cuentos, canciones presentadas en un disco compacto … y mi madre se mantenía cerca de mí y susurraba en mi oído;

“Has recibido un excelente regalo, Terry.” Y cargué con ese regalo por toda mi vida.

En la escuela primaria yo realmente no tenía muchos amigos, así que me los inventé. En el mismo lugar. Yo tenía uno nuevo todos los días. Entonces yo esbozo de ellos en uno de mis libros. Los niños se reían de mí, pero no me importaba. Yo tenía mi mente, y era mi amigo. Me senté solo, y hablar con los personajes que yo había imaginado de la nada. Tenían también diferentes personalidades. Los profesores sonreían cuando les Caminamos pasado. Me sentaba solo, a hablar con los personajes que yo había imaginado de la nada. Tenían también diferentes personalidades. Los profesores sonreían cuando les pasaba por su lado.

“¿Cómo está tu imaginación?”

“Bueno…” yo respondía “Frank ha jugado conmigo hoy”

“Eso está bien cariño, ahora ve a clases”

Eso es todo lo que, básicamente, recuerdo de aquellos días, aparte de mis aventuras con mi mente. Pero en la escuela secundaria, conocí a una chica. Yo nunca había hecho ningún … amigo real antes, así que era muy tímido. Me acerqué a ella y empecé a hablar.

“Hola, soy Terry.” Le sonreí, haciendo caso omiso de burlas y risas de mis amigos imaginarios detrás de mí. Realmente nunca salía de mi imaginación.

“Bueno, yo soy Janet,” dijo en un tono dulce. “¿Quieres ser mi amigo?”

A partir de ese momento, me pasé la mayor parte de mis días con Janet. Mis amigos imaginarios pronto se fueron, desaparecieron y se perdieron de mi memoria. Pero yo tenía un amigo. No era un amigo falso, era uno de verdad. Un amigo que en realidad podría hablar, con el que realmente podría jugar.

Salimos durante unos años, después de los exámenes de curso de la preparatoria Leaver. Teníamos el mismo trabajo, vivíamos el uno con el otro, tuvimos todo el tiempo que necesitamos uno con otro. Luego, cuando tenía veintiún años, le propuse matrimonio. Como yo esperaba, ella dijo que sí. Durante los próximos seis meses planeamos nuestra boda, y unos días antes de la boda, Janet me habló.

“Después de que nos casamos, ¿podemos ir a alguna parte?” Preguntó ella.

“Sí,” dije alegremente: “Siempre he querido ir a Francia. ¿Quieres ir allí? ”

“Francia es” Ella respondió alegremente. Me abrazaba con fuerza… Pero entonces, las paredes de la habitación que nos  rodeaban, empezaron a volverse blanco. Un tono blanco. ¡Como ningún blanco jamás había visto!

Los muebles comenzaron a disolverse de la nada, las luces desaparecieron, Janet y yo corrimos a la puerta. Como puse mi mano en el mango de la puerta… Eché un vistazo hacia atrás. La habitación estaba vacía, sólo Janet y yo estábamos dentro. Las paredes estaban forradas con almohadas y había una cama en la esquina. Miré a Janet, ella me miró. Entonces ella comenzó a desaparecer, suavemente al principio, pero empezó a ir más rápido y más rápido. Traté de llegar a ella, pero mis brazos se quedaron atrapados en el interior de una chaqueta completamente blanca, al igual que la habitación a mi al rededor. Tiré y tiré, pero no sirvió de nada. La vi desaparecer… Mi amor, mi vida, mi única amiga. Se fue. Dejándome en este cuarto vacío, una prisión. Un … un asilo.

¿Qué puedo decir? Tengo una imaginación muy activa.