sábado, 21 de septiembre de 2013

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Comenzó con mi amigo de Japón. Él era un hacker y siempre tenía su computadora encendida, junto con AIM y MSM. Cuando se desconectó de ambos, asumí que su computadora finalmente había colapsado por una sobrecarga. Pero luego descubrí que todas sus publicaciones en nuestros sitios favoritos habían desaparecido. Todas sus cuentas, todas sus entradas, todos sus comentarios.

Lo siento… tiendo a adelantarme a los hechos. Mi nombre es Nathan y vivo encerrado en mi casa. Agorafobia. Soy de Carolina del Norte y programo para ganarme la vida. Mi hermana hace las compras por mí y yo paso en el sótano. No hay ventanas. Hasta donde sé, mi condición podría ser lo único que me mantiene seguro.

Me levanté hace un mes a las tres de la madrugada y me senté en mi escritorio, con la intención de trabajar un poco pero sobre todo chatear. Fue entonces cuando me di cuenta de que KaosSrida se había ido —no sé su nombre real, así que no se molesten en preguntarme—. Fuera de algunos errores gramaticales, hablaba inglés bastante bien y disfrutaba charlando con él. También sabía bastante sobre computadoras, cosas que nunca habría creído posibles.

Por esa razón no estaba preocupado. Sabía bastante que bien que era capaz de hackear esos sitios y borrar todo lo que había publicado. Supuse que se había hartado del internet; se había estado quejando de él por años.

Traté de comentar su desaparición con un amigo en común. Pero parecía confundido, como si hubiese olvidado quién era Kaos. Este amigo era de edad; me preocupé por su estado de salud mental. Decidí dejarlo pasar y hablamos de deportes por un rato.

Para este punto, tres o cuatro personas habían dejado de conectarse. No era la cosa más inusual del mundo, las personas tienen responsabilidad o a veces no tienen ganas de hablar. Sólo que… sus publicaciones también habían desaparecido.

Luego de un par de días de la desaparición de Kaos empecé a sentirme intranquilo, así que apagué la computadora y vi televisión por algunas horas.

Fue en ese momento cuando todo el asunto comenzó a angustiarme.

Uno de los reporteros de un programa de noticias había desaparecido. El otro se volteaba confundido en ocasiones hacia donde su compañero debería de estar, y luego simplemente retomaba lo que estaba diciendo. Un programa local llamado Las tres hermanas o un nombre similar, era ahora Dos hermanas. Y sí, la tercera hermana había desaparecido. Como en el canal de noticias, a veces había momentos en los que la tercera hermana era importante para la trama y, por unos segundos, parecían recordarlo. Pero luego simplemente seguían actuando. Un programa de cocina sólo mostraba el estudio, sin anfitrión.

Soy un hombre racional y soy bueno para encontrarle sentido a todo. El reportero no estaba acostumbrado a trabajar solo, mientras que su compañero estaba enfermo, y en  el programa de las hermanas todo era parte de la historia, no sabría decirlo, no lo veía. El programa de cocina era más difícil de explicar; quizá tuvieron que irse por alguna razón y dejaron la cámara transmitiendo, y los encargados no se dieron cuenta.

Traté de calmarme a mí mismo y decidí ver algo diferente. Tomé la guía de televisión que mi hermana me había dado y empecé a revisarla. Ahí vi la cosa más inquietante hasta el  momento: Los dos chiflados. Me quedé pasmado viendo el título, que estaba entre una vieja comedia británica y uno de esos programas acerca de qué tan buena había sido la década de los cincuenta.

Quedaba poco para que empezara, así que cambié al canal. Ciertamente, el título decía «Los dos chiflados». Pensé que era alguna broma… pero no, comenzó justo como lo recordaba. Sólo que con un chiflado menos.

Me asusté y apagué la televisión.

Y aquí estoy. Ha pasado un mes y cerca de la mitad de mis conocidos han desaparecido. Mi hermana se ha ido también. Estoy publicando esto en cada sitio en el que puedo, con la esperanza de que le llegará a tantas personas como sea posible. Si también han notado que desaparecen personas, mi nombre es Nathan Creek y vivo en una pequeña ciudad en Carolina del Norte. Por favor contáctenme lo antes posible.



—Oye Bob. Bob, ven a ayudarme con esto.

El hombre veía la pantalla, frunciendo el ceño.

—¿Qué quieres, Jim?

Bob caminó hacia él con una mirada de cansancio en su rostro.

—Uno de los IA presenta un fallo técnico.

—¿Por qué lo dices?

—Eliminé varios IA y un paquete de entretenimiento para que pudiera instalar las nuevas versiones, pero los recuerdos de un IA no se eliminaron y está entrando en pánico.

—¿Qué está haciendo? ¿Trabajando? ¿Escritura creativa?

—Aquí dice que un diario autobiográfico. Creo que no instalamos el módulo en éste.

—Es probable que sea un fallo de algún tipo. Sólo elimínalo y reinicia la instalación de los otros.

Jim suspiró.

—Creo que me agrabada un poco.

—Sólo es un programa, Jim. No es como si estuviera consciente.

Jim observó la representación visual «Nathan_Creek_5 escribe frenéticamente».

—Supongo que tienes razón, Bob.

Jim hizo clic derecho en el IA y escogió eliminar.

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