lunes, 21 de enero de 2013

Tres golpes y dos arañazos


Todo empezó hace muchos años, en mi pueblo, que por aquel entonces, sólo era un pueblito más de los muchos perdidos entre las montañas. Mi pueblo, como ya había dicho, era muy pequeño, apenas tenía una pequeña plaza con iglesia, un parque, una pequeña cárcel y una escuela, con todas las casas alrededor de éstas. Pero aún así estaba muy orgulloso de su escuela, una de las mejores de toda la cuenca, pues era bastante grande y estaba al alcance de  todas las familias, aunque los profesores no eran muchos.
Un buen día de clase, un grupo de alumnos estaban haciendo manualidades con su maestra. Tendrían apenas 8 ó 9 años, y  se la pasaban muy felices haciendo figurillas de barro y pintando dibujos. La profesora, una joven muy guapa y que había empezado a dar clases hacía un mes, prendió la radio para oír el noticiero y escuchar el clima, pues la clase iba a ir al día siguiente a una excursión en el monte. Pero a la mitad del noticiero, un hombre con voz muy grave cortó la comunicación y dió una noticia de última hora:
-”Les comunicamos que se ha escapado un peligroso asesino de la cárcel del pueblo… por favor, les rogamos que cierren con mucho seguro puertas y ventanas hasta que sea detenido. Gracias”
Los niños se asustaron y con mucha razón; la cárcel quedaba muy cerca de la escuela. La profesora los tranquilizó y se puso a contarles historias para que se calmara y se olvidaran un poco de aquello, pero a una niña llamada Carolina, le entraron muchas ganas de ir a baño. La maestra, con la poca experiencia que  tenía y después de lo que habían dicho en la radio, no sabía si dejar a la niña ir, pero ésta insistía tanto que al final la dejó; antes de marcharse, acordaron una contraseña para saber que era la niña y no el temido preso… “cuando llegara, tenía que dar tres golpes en la puerta y arañarla dos veces.”
La niña se fue al baño, pero nunca volvió. El preso, que estaba escondido en un lavabo, la obligó a que le dijera la contraseña y luego le cortó la cabeza.
La profesora ya estaba muy angustiada, habían pasado veinte minutos y la niña aún no había vuelto. Pero de pronto, en la puerta se escucharon tres golpes y dos arañazos:
-Es ella (dijo la maestra)
Abrió la puerta y se encontró con el cuerpo sin cabeza de Carolina; de un salto el preso entró en la clase y entre gritos de terror y dolor, acabó con todos los niños… sólo la profesora quedó con vida, pues logró saltar de una ventana.
Hoy en día está en un psiquiátrico, no puede parar de repetir una y otra vez la frase “tres gopes y dos arañazos” …
La escuela estuvo apunto de ser derrumbada, pues solo traía malos recuerdos, pero al final la dejaron.

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