jueves, 21 de febrero de 2013

¿Mundos paralelos?


Una noche normal saliendo de clases a las 7 de la noche, por falta de dinero no toma el bus y se va caminando solo hacia su casa; en un pueblo donde la luz en las calles se remite solo a las avenidas dejando a las otras como unas trillas hechas de asfalto donde la poca luz de las casas se tornan tenues de manera que atribuyen ese toque sombrío y algo peculiar en la escena, en fin, dando vueltas por las calles mira a los carros pasar y las casas a su alrededor pero, de pronto un susurro aparece de la nada al cual hace caso omiso puesto que supone que no es con él y prosigue como si nada. Luego lo escucha un poco más fuerte pero aun no identificable pero con un toque seductor que a cualquiera le llamaría la atención, algo inquieto por esto se apresura a llegar a su casa y al llegar a esta percibió una sombra poco distinguible pero presente en la penumbra de su estacionamiento, escucho de nuevo este mismo susurro, aun no entendía que decía pero, todo en su mente se volvía confuso, estaba mareado, todo se le volvía borroso a la vista; perdió en conocimiento.

Abrió los ojos confundido por que estaba en su habitación y no sabía cómo llego hasta allá –inconscientemente pensó – era de noche aún por eso pensó también que no había pasado mucho tiempo, estaba en su cama tirado todo parecía normal… parecía un caso aislado una laguna mental quizá; no le tomo importancia alguna.

Se levanto abrió la puerta y de pronto estaba en otra casa, si definitivamente era su cuarto pero no era su casa, paradójicamente faltaban y sobraban cosas a la vez, aun así llamo a sus padres y a su hermana y no respondieron, salió a la calle y no había nadie tampoco, solo estaba el, ni policías, ni vecinos ni familia, nadie. En vista de tal caso decidió entrar a casa de sus vecinos tomar las llaves de un auto. Condujo por todo el pueblo y efectivamente todos había desaparecido sin dejar una nota un rastro nada simplemente se esfumaron de la ciudad, mando correos electrónicos, llamo, grito, encendió hogueras con muebles y nadie absolutamente nadie apareció.

Durante las ‘visitas’ a las casas de sus vecinos encontró un arma pequeña… duro unos cuantos días acompañado de la soledad, del silencio, de las cosas sin vida que nos hacen vivir bien a nosotros, hasta que abandono toda esperanza. Lloro, grito y hasta una leve sonrisa de esas que aparecen cuando se evocan los bonitos recuerdos fueron los actos posteriores a quitarle el seguro al arma ponérsela en la sien y jalar el gatillo, con la esperanza de encontrarse con los demás en un enigmático mas allá; pero no fue así.

Despertó en la habitación de una clínica con un intenso dolor de cabeza las maquinas a las que estaba conectado empezaron a sonar y un par de enfermeras entraron a la habitación en compañía de un medico. Este le dijo que había caído en un breve coma por hipoxia (falta de oxigeno en las células) que había durado varios días y estaba en buenas condiciones ahora pero que debía quedarse unos días más allí. Unos extraños, para él, entraron a la habitación afirmando ser sus padres, ellos lo reconocían y lo llamaban por su nombre; se coloco las manos en la cabeza y apareció nuevamente el susurro a lo lejos, intento guiarse y se paro corriendo hacia la sala de baño de la habitación, se vio en el espejo y no era su cuerpo, era as delgado, mas blanco y más joven… sintió de pronto que volvía a escuchar el mismo susurro, esta vez provenía de la calle, se asomo por la ventana y solo se fijo la mirada en la sombra que estaba en la acera del frente sintió los mismos síntomas que la primera vez; antes de caer rendido nuevamente entendió que la sombra estaba jugando con él. No había terminado… apenas comenzaba.

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